Si sobrevives, si persistes, canta,

Si sobrevives, si persistes, canta,
sueña, emborráchate.
Es el tiempo del frío: ama,
apresúrate. El viento de las horas
barre las calles, los caminos.
Los árboles esperan: tú no esperes,
éste es el tiempo de vivir, el único.

Jaime Sabines

lunes, 21 de junio de 2010

Ciudad de Ruinas

Ésta noche para cenar hay tabaco. El refrigerador está vacío y el cuarto se ha llenado de sombras. Él se ha ido, y se ha llevado a nuestros fantasmas, esos que nos servían de hijos. Arriba, la galaxia roja como el infierno a la que pertenezco, la que no entiendo, y de la que soy parte me recuerda mi miseria. No tengo miedo, pero me duele la espalda.
A lo lejos, los gatos maúllan.
Los gatos siempre están solos.
En las páginas, entre las páginas y sobre las letras, ese gato salta y salta.
Ésta noche para cenar: tabaco. El refrigerador no tiene comida, y no hace falta. Hábito en la Ciudad de Ruinas que soy yo misma. El mundo: en ruinas. ("¿Y el mundo?", preguntó ella. "Ahí está, ¿no lo ves? Son esas ruinas".)
Silencio.
Sé que en otras ciudades los hombres lloran. En ésta las sombras y las luces rojas, mortecinas, lo han llenado todo.
No quiero volver. Quiero caminar aquí, en la ciudad en ruinas.

G. P.

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